Metempsicosis
- elversodeljilguero

- 24 ago 2025
- 1 Min. de lectura
Hay una extraña satisfacción en volver a uno mismo después del dolor.
Es como una sensación de vuelta a casa, donde encuentras tu refugio y donde todo por fin
empieza a verse con más sentido.
El orden vuelve a establecerse. Las bestias que te agitaban comienzan a hibernar.
La calma se instaura en el alma
Y el vacío por fin, da paso a un lugar no yermo de conciencia y de superación.
La rabia, la decepción y el sufrimiento se cristalizan. Ya han calado hondo
y dejado la huella pertinente.
Ahora es cuando toca hacer arte.
Como si de las pinturas rupestres en las Cuevas de Altamira se tratara.
O de Kintsukuroi, reconstruyendo a partir de las piezas más frágiles,
y creando una fortaleza y una belleza nunca antes vistas.
Es decir, crear un arte que tenga tanto valor para nosotros
que sintamos que tenemos que protegerlo de maleantes sin sensibilidad para cuidar de una obra especial.
Es el único modo de preservar tanta belleza durante el tiempo que nos quede de vida.
Porque tan importante es saber reconstruirse, como aprender a mantener íntegro tu paraíso erigido.






Comentarios